Las Joyas de la Corona Española

A lo largo de la historia, las joyas de alta gama siempre han ido unidas a la realeza y a la nobleza. Así las joyas son un parte importante de la riqueza de las casas reales, y de todos los acontecimientos, las bodas son, sin duda, el escaparate perfecto para ver estas verdaderas obras de arte de joyería.

Las tiaras de oro blanco y diamantes, son las joyas más importantes para lucir en estos eventos, y tanto la Reina de España, como las Infantas las han lucido en los grandes momentos.

La corona y el cetro de la realeza española son, hoy en día, dos joyas exclusivas simbólicas, son las conocidas como las “joyas de la corona”  que, al contrario que en la familia Real inglesa, no se utilizan nunca. Sin embargo, a menudo podemos ver a Doña Sofia luciendo las diademas, pendientes de oro blanco con diamantes  y perlas, pulseras y collares de alta joyeria que, en la mayoría de los casos, son herencia de reinas anteriores. Muchas joyas de diseño que han ido pasando de generación en generación,  han ido desapareciendo porque fueron subastadas o transformadas en otras piezas, como fue el caso de la espectacular diadema de diamantes y perlas que Alfonso XII le regaló a su primera esposa, María de las Mercedes, el día de su boda.

Al casarse en segundas nupcias con María Cristina de Habsburgonuevas piezas llegaron a Palacio aunque, sin duda, los collares de oro blanco, con perlas y diamantes eran la debilidad de esta Reina. Pero de entre todas las perlas, una esconde el mayor secreto de la historia. Al casarse con Alfonso XIII, Victoria Eugenia de Battenberg recibió una perla única en forma de lágrima engarzada en un colgante de oro blanco y diamantes en forma de lazo. Era la llamada perla peregrina, hallada en 1515 en PanamáTras una romántica historia de compras y ventas, acabó en manos de Felipe II, que se la regaló a su esposa María TudorPasó por distintas reinas de España hasta llegar a Victoria Eugenia. Ésta, se la regaló a la reina Sofía pero hoy se sabe que no es la verdadera. Desde 1969, la auténtica sería la que Richard Burton le compró a su esposa Elizabeth Taylor, previo pago de 37.000 dólares.

La colección privada de alta joyería de doña Sofía alberga otras joyas de diseño de incalculable valor que también fueron de la abuela de su esposo. La más valiosa es la tiara conocida como Flor de Lis, que Alfonso XIII le regaló a su prometida el día de su boda. La encargó el propio monarca  y eligió las flores de lis, símbolo de la casa real de los Borbones. Fue realizada en platino y diamantes. A juego con esta tiara, Alfonso XIII compraría el conocido “collar de chatones”. Con los años, se convirtió en la joya más valiosa  de la Familia Real, pues el rey adquiría en cada cumpleaños de su esposa dos diamantes más que iban alargando la gargantilla original. Tuvo otra más corta, que es la que doña Sofía luce en ocasiones especiales, hecha de diamantes y perlas.

Pero, sin duda, para doña Sofía hay una joya exclusiva muy especial, la diadema que lució el día de su boda. Formada por un gran diamante rodeado de motivos griegos, perteneció a su abuela, Victoria Luisa de Prusia, y su madre también la llevó cuando se casó con Pablo de Grecia.

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